Cinco versiones de la crítica de Borges a “Ciudadano Kane”

En 1941, año de su estreno, Borges publicó una crítica de Ciudadano Kane en la revista Sur titulada Un film abrumador (año X, número 83, pp. 88-89). Lo que se trata de dilucidar aquí es si aquélla crítica fue favorable, tibia o negativa. Ni los doctores se ponen de acuerdo sobre esta cuestión. Irene Vallejo, doctora en Filología Clásica por las Universidades de Zaragoza y Florencia, dice:

Borges publicó en la revista El Sur una crítica demoledora de Ciudadano Kane, que más tarde negaría haber escrito[1].

Jorge Zavaleta, sin embargo, doctor en Filosofía por la Universidad de Pittsburgh, dice:

Borges, buen cinéfilo y mejor crítico, anticipa que Kane perdurará y no duda en calificarla de genial[2].

¿Cómo es posible una interpretación tan desigual del mismo texto? ¿Qué Borges escribió Un film abrumador, el que se arrepintió por la dureza de su crítica, hasta el punto de rechazar su existencia, o el que calificó de genial a Ciudadano Kane? A mí no me consta que Borges negara haber escrito alguna vez Un film abrumador, pero sí he encontrado al menos una muestra de arrepentimiento por haberlo hecho. Durante los tres últimos años de su vida, entre 1984 y 1986, Borges conversó con el periodista Osvaldo Ferrari en un programa de radio semanal cuyas transcripciones minuciosas se guardaron en el formato más fiable, un libro (titulado En diálogo[3]). Allí es donde encontré esta especie de confesión:

No recuerdo lo que habré dicho entonces, posiblemente ahora no estaría de acuerdo con lo que dije. Por ejemplo, yo escribí un comentario del todo indigno de un excelente film, que se llamaba Citizen Kane de Orson Welles. Y escribí ese comentario adverso no sé por qué, un capricho; como yo gozaba de plena libertad, porque en Sur había eso, uno podía escribir lo que quisiera…  

¿Se ha equivocado entonces el doctor Zavaleta? ¿Borges no dijo que Ciudadano Kane es genial y que perduraría en el tiempo? Es complicado. Borges sí lo dijo, pero el doctor Zavaleta se ha equivocado al no citar íntegramente el siguiente párrafo de Un film abrumador, la fuente original:

Me atrevo a sospechar, sin embargo, que Citizen Kane perdurará como “perduran” ciertos films de Griffith o de Pudovkin, cuyo valor histórico nadie niega, pero que nadie se resigna a rever. Adolece de gigantismo, de pedantería, de tedio. No es inteligente, es genial: en el sentido más nocturno y más alemán de esta mala palabra.

Sin duda, este es el comentario “del todo indigno” al que se refería Borges, porque en el resto de su crítica de Ciudadano Kane no hay otro comentario que se pudiera reprochar como tal. Al contrario, hay unos cuantos elogios que, esta vez sí, el doctor Zavaleta menciona diligentemente. Por ejemplo:

Tan vital y extrema es la fascinación de Borges por este filme modélico que le otorga las cualidades de un motivo literario supremo para él: “En uno de los cuentos de ChestertonThe Head of Caesar, creo—el héroe observa que nada es tan aterrador como un laberinto sin centro. Este film es exactamente ese laberinto”.

Durante tres años, entre 1983 y 1985, Henry Jaglom y Orson Welles comieron casi a diario en un restaurante de Hollywood llamado Ma Maison. Jaglom registró todas sus conversaciones con una grabadora escondida, supuestamente con el permiso del otro comensal. Las actas de estas conversaciones, que fueron interrumpidas por la muerte de Welles, están compiladas en el curioso libro Mis almuerzos con Orson Welles[4], donde se desvela que el director de Ciudadano Kane tuvo noticia de la crítica de Borges y la opinión que le mereció esta crítica:

Decía que era pedante, lo cual me resulta muy extraño, no parece que ese adjetivo case bien con la película. Y que era laberíntica. Y que lo peor de un laberinto es no encontrar la salida. Y que Kane es una película laberíntica que no tiene salida. Borges es medio ciego, no te olvides. Pero ¿sabes?, no me cuesta aceptar que Sartre y él odiaran la película. En realidad, ellos vieron en ella, y criticado, otra cosa, algo suyo que no está en mi obra. Me molesta más la opinión de los críticos profesionales.

Sartre, no lo sé, pero estoy seguro de que Borges no odió la película, como prueba la enmienda radiofónica que a Welles no le dio tiempo a oír (murió meses antes de la emisión). Por mi parte, yo no estoy tan seguro de que Un film abrumador sea la crítica “demoledora” apuntada por Irene Vallejo o que se pueda reducir a aquel comentario “indigno” magnificado por la memoria de Borges cuarenta años después. De hecho, (espero estar equivocado, porque Ciudadano Kane es una de mis películas de cabecera), hay razones para temer que la predicción por la que se disculpó se esté cumpliendo ahora. Quizá la disculpa de 1985 fue prematura. Quizá Ciudadano Kane esté perdurando hoy, en 2020, como “perduran ciertos films de Griffith o de Pudovkin, cuyo valor histórico nadie niega, pero que nadie se resigna a rever”. Por lo demás, sin llegar al entusiasmo exagerado de Jorge Zavaleta, me parece que Borges sí notó la calidad intemporal de Ciudadano Kane y que tuvo la virtud de hacerlo antes de que esta obra cinematográfica fuera la más estudiada de la segunda mitad del siglo XX.

Concluiré con uno de los detalles alabados en Un film abrumador, la conspicua analogía entre la escena del puzle incompleto y la vida de Kane:

 […] en una de las últimas, una pobre mujer lujosa y doliente juega en el suelo de un palacio que es también un museo, con un rompecabezas enorme. Al final comprendemos que los fragmentos no están regidos por una secreta unidad: el aborrecido Charles Foster Kane es un simulacro, un caos de apariencias (corolario posible, ya previsto por David Hume, por Ernst Mach y por nuestro Macedonio Fernández: ningún hombre sabe quién es, ningún hombre es alguien).

Efectivamente, Ciudadano Kane es un puzle de piezas que no encajan, un rompecabezas. Orson Welles propone a cada espectador que monte su propio retrato de Charles Foster Kane a través de los testimonios esquinados de quienes le conocieron. Usted, lector paciente de este artículo, ha tenido que seguir hasta ahora un procedimiento muy parecido: juzgar Un film abrumador a través de cinco versiones parciales (las de Irene Vallejo y Jorge Zavaleta, la de un Borges octogenario, más indulgente que el que escribió aquélla crítica a los cuarenta años, la de Orson Welles, el director criticado, y la mía) Es hora de que juzgue por usted mismo. El texto completo de Un film abrumador se puede leer en:

https://borgestodoelanio.blogspot.com/2017/05/jorge-luis-borges-un-film-abrumador.html


[1] Irene Vallejo, El infinito en un junco (editorial Siruela, año 2019), ensayo delicioso sobre el amor a los libros. “El sur” es una errata, quizá inducida por el título del célebre cuento de Borges. El nombre de la revista era “Sur”, sin el artículo determinado.

[2] Jorge Zavaleta. Borges y el cine: imaginería visual y estrategia creativa. Año 2010.

[3] Jorge Luis Borges y Osvaldo Ferrari, En diálogo (editorial Siglo XXI, año 2005)

[4] Mis almuerzos con Orson Welles. Conversaciones entre Henry Jaglom y Orson Welles. Edición de Peter Biskind (Anagrama, año 2015)

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